Ingredientes:
150 gr. de Judía de Crivillén, de Julio Martínez
250 ml. de nata (de coco, de almendras, de vaca…)
250 ml. de bebida casera de almendras, de Javier Máñez
4 yemas de huevo, de Huevos La Brizna
2 c/s de AOVE, de Mi Olivo
150 gr. de azúcar integral de caña de Comercio Justo molida
Regaliz de palo molida de Ecoradiz o granos de anís molidos
Opcional: miel, de Apícola Levi.
Elaboración:
Una vez tengamos las judías cocidas las pasamos por el pasapurés para eliminar las pieles y dejar un puré con textura suave. Podemos incorporar una parte del agua de cocción para facilitar el proceso.
Calentamos la nata con la bebida vegetal. Añadimos el azúcar y los granos de anís molidos para aromatizar. A nosotros en este paso nos gusta poner 1 cucharada sopera de miel de Apícola Levi.
Dejamos temperar un poco la leche y la nata.
Por otro, lado batimos las yemas con una cucharada de azúcar y el AOVE.
Agregamos, poco a poco, la mezcla de huevo a la mezcla de bebida y volvemos a poner al fuego medio. Removemos durante unos 5 minutos o hasta que espese un poco.
Una vez tibia la mezcla, incorporamos el puré de judías y lo dejamos enfriar del todo en un bol para ponerlo en el congelador.
Para hacer un helado cremoso sin heladora sigue este método:
Pon en el congelador el bol con la mezcla. Déjalo 45 minutos, saca del congelador y bate bien con un batidor hasta romper todo el hielo que se haya formado. Volvemos a dejar en el congelador.
Debemos repetir este proceso cada 30 minutos hasta que tenga textura de helado. Cuando hayamos conseguido el helado lo pasamos a un recipiente con tapa y está listo.
El resultado es un helado un poco más duro que el comercial, así que hay que tener en cuenta que antes de servir debemos dejar unos minutos a temperatura ambiente o en la nevera.